11 octubre, 2012

CALAVERAS





Por Malaq Ben Ariel
(Seudónimo)
Llegó la Parca al Marista
con los primeros fulgores:
Comenzó pasando lista
a alumnos y profesores.
 El Hermano Víctor Reza
–por ser aquí el anfitrión–
conminó  a la Flaca aviesa
a “tentarse” el corazón.
—Sólo tendré compasión
si me das en matrimonio
a un Hermano “querendón”
que lleva por nombre Antonio.
—No está en mis manos hacerte
la donación que me pides,
pero puedo complacerte
si por otro te decides.
—Puedo entregarte, si quieres,
al maestro Alberto Antonio;
si algún reparo tuvieres:
fíjate en su patrimonio.
Ante tal resolución,
se fue la Flaca doncella
–a rumiar en el panteón–
lo inútil de su querella.