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D.n Enrique Gómez Orozco escribió en AM - LEÓN ( 08 | 08 | 2025 ) ANTE DIEM VI IDUS AUGUSTAS 🔰 • DIE VIII MENSIS AUGUSTI • ANNO SALUTIS MMXXV (MMDCCLXXVIII AUC) 🔰 Historia de dos islas D esde el malecón de La Habana, el Caribe tiene colores cambiantes, a veces azul profundo, en ocasiones un gris plomizo por la tarde parecido a un espejo. Los habaneros suelen pasar horas ahí, sentados, sujetan sus rodillas y meditan. En su país abunda el tiempo pero falta todo lo demás. Los economistas miden el ingreso de la población en cada país, su productividad, sus bienes y servicios. Miden inventarios, deudas, capacidad de compra y cómo se distribuye la riqueza. Al observar las colas interminables que comienzan a las 5 de la mañana, en Cuba podríamos medir algo distinto: el valor del tiempo perdido. Digamos que 50 personas esperan un promedio de 5 horas para recibir su ración semanal, se habrán esfumado 250 horas sin hacer algo. Millones de horas se pierden ahí. Como las “guaguas” también tardan, hay decenas de personas en las paradas esperando el regreso a casa. Como no hay diésel suficiente, las corridas son cada día más extendidas. En cualquier país capitalista el tiempo tiene otro significado: puede contabilizarse. Se mide el empleo y el ingreso promedio, se mide la productividad y el valor agregado de cada profesión. Sabemos que en México si un doctor da una consulta y cobra 800 pesos en media hora, eso vale su tiempo por su acervo de conocimientos y la solución que nos brinda a nuestros males. Entre más desarrollado y rico es un país, el tiempo de sus ciudadanos vale más. Las personas están mejor valoradas. El sistema de libre mercado tasa todo. Desde el precio de un salario mínimo hasta el pago de 19 mil millones de dólares que Tesla le dio a Elon Musk por su contribución a la empresa, que seguro será mayor a esos honorarios. En Singapur, que mañana cumple 60 años de vida como país independiente, la meta del gobierno es clara: “ayudar a que el ciudadano tenga la oportunidad de desarrollar lo mejor de sí mismo”. En Cuba, como no hay distinción entre quienes más se esfuerzan y quienes no lo hacen, el resultado es un gran desperdicio del potencial humano. Ese tal vez sea el peor crimen de la dictadura comunista en la isla. Los incentivos están alineados para que la gente no produzca. A tal grado llega el desastre que hoy ni siquiera son autosuficientes en la producción de azúcar. Hay una profunda deshumanización del trabajo. Si el pretexto del dogma marxista es la explotación del hombre por el hombre, en Cuba quisieran ser “explotados” como sus parientes libres que viven en Miami. Ahí, el tiempo de la gente vale por lo menos cien veces más que en Cuba donde el salario igualitario es menor a 20 dólares al mes. En Singapur los ingresos profesionales también son cien veces superiores a los de Cuba. Incluso los salarios de los trabajadores extranjeros que ayudan a la prosperidad de la isla tienen un valor 50 veces más grande que el de los cubanos. Con días de apagones de 20 horas, con gasolineras sin combustible, sin alimentos suficientes y un sistema de salud destrozado por la escasez, Cuba está al borde del abismo, pero así lo ha estado desde hace años. Podemos imaginar qué pasaría si la isla regresara a la libertad económica, a la libertad política y la apertura al capitalismo. Esperamos llegar a verlo. |