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D.n Manuel J. Jáuregui escribió en AM - LEÓN ( 20 | 08 | 2025 ) ANTE DIEM XIII KALENDAS SEPTEMBRES 🔰 • DIE XX MENSIS AUGUSTI • ANNO SALUTIS MMXXV (MMDCCLXXVIII AUC) 🔰 Último clavo A yer se le propinó el martillazo final al último clavo que sella el ATAÚD de la última Suprema Corte de Justicia de la Nación independiente que tendremos en México por -quizás- varios sexenios. El martes 19 de agosto sesionó por última vez, presidiéndola la jurista Norma Piña. Lo anterior es importante ya que, en cualquier disputa judicial, la ÚLTIMA instancia es la SCJN y, por definición, sus fallos son inapelables, pues no existe ninguna Corte por encima de ella. Esto es, dentro de México, aunque siempre queda la opción —complicada y nada fácil— de apelar a la Corte Internacional de La Haya. Si —como se espera— esta nueva SCJN se inclina hacia el oficialismo, terminará la independencia de poderes, quedando con toda la fuerza el Ejecutivo. Lo anterior podría significar que las GARANTÍAS INDIVIDUALES consagradas en nuestra Constitución y que protegen a los ciudadanos de su Gobierno quedaran como letra muerta. Todas las libertades de las que gozábamos, como la de expresión, de prensa, de reunión, de emprendimiento, de profesar cualquier religión, quedan a voluntad y capricho del titular del Ejecutivo. Lo cual abre la puerta a la CENSURA y a la persecución política. El esquema de frenos y equilibrios desaparecerá para dar paso a un Gobierno omnipotente que suma en un mismo paraguas a los TRES poderes de la Unión, que debiendo ser independientes, quedarán sujetos al Ejecutivo. Nadie en su sano juicio —salvo los oficialistas— desearía esto. No obstante, es lo que nos amenaza, pues los ciudadanos seríamos despojados de las defensas legales que nos protegen contra un Gobierno despótico. Sin duda ayer resultó ser un día que marcará un hito histórico, un antes y después, que en todo definirá el rumbo del País y de sus ciudadanos. Existe una real posibilidad de que toda disensión sea sancionada por las cortes oficialistas, que la cárcel o las penas monetarias se conviertan en espadas de Damocles sobre todo ciudadano que a juicio de los oficialistas les represente una molestia o un desafío. Imaginen un país en el que la oposición política, los partidos rivales, no puedan criticar, no puedan denunciar, no puedan revelar o señalar desvíos, corrupción o abusos de poder. No sin correr el riesgo de ser llevados ante tribunales acusados de cualquier delito a sabiendas que su causa está perdida y que han quedado en completo estado de indefensión. Una sociedad en la que los medios, incluyendo las redes sociales, no puedan externar su desacuerdo con las medidas oficialistas sin correr el riesgo de ser sancionados de mil maneras. Cuenta con armas muy poderosas el poder absolutista, que se podría desencadenar si la SCJN se pliega a la voluntad del oficialismo, entre ellas el SAT, que podría desatar cacerías de brujas tributarias contra las empresas para que se plieguen a la voluntad del oficialismo, o contra empresarios que osan criticar las políticas económicas del régimen. Muchas libertades que hoy damos como universales y automáticas pueden haber llegado a su fin el día de ayer. Día plagado de distracciones, de dimes, diretes y poblado de espejitos y cuentitos. Como suele suceder, a veces los hechos más trascendentales suelen pasar inadvertidos. Mientras unos cuestionan que cómo pudo ir a dar a Estados Unidos a declarar en las Cortes tras reconocerse culpable “El Mayo” Zambada, otros nos cuestionamos: ¿cómo es que hemos ido perdiendo terreno en el sendero de la democracia? ¿Cómo hemos permitido que nos despojen de nuestros derechos sin chistar ni repelar? Como dijo la Presidenta Piña: “La historia juzgará si lo hicimos bien o mal”. |